ML Siglo XV

De Cancioneros Musicales Españoles
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MARCO LITERARIO DEL SIGLO XV


El siglo XV es un siglo de transición entre la Edad Media y el Renacimiento. Es un periodo en el que se descompone el sistema feudal, decaen los ideales bélicos de los siglos anteriores, el rey empieza a ceder poder ante la nobleza que comienza a ascender como clase dominante, la Iglesia inicia la pérdida de su hegemonía para dictar normas sociales, el pensamiento intelectual se libera poco a poco de estas ataduras e incluso nace el artista como sujeto creador individual.

En contraste con este inestable panorama político surge en la corte un florecimiento del arte y las letras que anuncia la renovación del Renacimiento. La poesía del siglo XV, muy a menudo llamada poesía cortesana, reflejará la inquieta situación socio política del momento, desde la actuación del condestable Álvaro de Luna o de los Infantes de Aragón, hasta la repercusión del dominio de Alfonso V en Italia.

El aumento de poder de los nobles trae consigo una época de mecenazgo hacia poetas y trovadores. Roger Boase nos habla en su libro, The Troubador Revival (El Resurgimiento de los trovadores), sobre este resurgir de la poesía trovadoresca. Nos dice que este tipo de poesía está relacionado con la crisis de la nobleza hispánica del siglo XV. Este resurgir es un fenómeno cultural que hay que entender como la respuesta de la clase dirigente ante la decadencia de una serie de valores e instituciones. La nobleza del siglo XV no está volcada ya en la reconquista como en los siglos anteriores, por lo que empieza a perder su razón de ser. Boase sostiene que por sentir que están perdiendo su razón de ser vuelven a unos modelos anteriores, en lugar de adaptarse a las nuevas circunstancias, se retiran a un mundo anacrónico de ensueño y cultivo de reglas literarias y las prácticas caballerescas asociadas a un pasado utópico.

El resurgimiento de los trovadores tiene su hito fundamental cuando Juan I le pide a Carlos IV de Francia permiso para crear una academia poética en España, donde se enseñara la Gaya Ciencia de los trovadores. En 1393 se funda una academia poética que organizará unas competencias poéticas (los juegos florales) siguiendo la perspectiva provenzal. Durante todo el siglo XV y hasta el siglo XVII fueron frecuentes las justas poéticas.

La lírica trovadoresca de los siglos XII y XIII no solamente se cultiva en Provenza, sino que su influencia perdura en Cataluña y, además, influye mucho en el desarrollo de la lírica galaico-portuguesa. Esto ha llegado a nosotros a través de los cancioneros.

La poesía de este siglo es cortesana por estar vinculada a la corte y la llamamos poesía cancioneril porque está agrupada en cancioneros. Los cancioneros son colecciones antológicas en las que se daba cabida a poetas y trovadores de las más diversas condiciones y tendencias. Normalmente en estos cancioneros se incluía todo tipo de lírica que el compilador palaciego aunó por motivos fortuitos y en algunos casos por gusto personal.

El británico Brian Dutton ha recopilado los distintos cancioneros en varias obras, entre las que destacan Catálogo-Índice de la Poesía de Cancioneril del siglo XV (1982) y El cancionero español del siglo XV (1990-1992). Su catálogo es importante puesto que nos indica la relación que hay entre distintos poemas ya que muchos de ellos son preguntas y respuestas que se lanzan los poetas, era habitual que un poema glosara a otro poema.

Los cancioneros más importantes son:

  • Cancionero de Baena: vinculado a la Corte castellana de Juan II.
  • Cancionero de Estúñiga: Corte aragonesa de Alfonso V.
  • Cancionero de Palacio: vinculado a la Corte de Navarra.
  • Cancionero de Herberay des Essarts: vinculado a la Corte de Navarra
  • Cancionero General (1511) de Hernando del Castillo.
  • Cancionero de romances (1548) de Martín Nuncio
  • Cancionero espiritual (1549)
  • Cancionero general de la doctrina cristiana (1579)


Existen también cancioneros de un solo autor:

  • Cancionero del Marqués de Santillana
  • Cancionero de Gómez Manrique
  • Cancionero de fray Íñigo de Mendoza
  • Cancionero de Juan del Encina.


Entre los musicales destacan:

  • Cancionero musical de palacio
  • Cancionero musical de la Biblioteca Colombina de Sevilla
  • Cancionero de Upsala
  • Cancionero musical de Segovia


La poesía cancioneril castellana es muy variada, aunque la mayor parte es de temática amorosa, pero un amor muy codificado dentro de los parámetros del amor cortés. Aunque en los cancioneros del siglo XV también podemos encontrar poesía religiosa, de circunstancia, política o satírica.

Este amor cortés se caracteriza por cuatro notas:

  • Humildad: los poetas son vasallos serviles de las damas a las que deben obediencia ciega.
  • Cortesía: designa el valor moral y social de un aristócrata que era el único capaz de amar, según el ideario provenzal.
  • La religión del amor: la dama está divinizada, es una criatura sagrada para el trovador, objeto de culto. Se utiliza el lenguaje propio de la liturgia religiosa y se aplica al amor.
  • Adulterio: es una época en la que los matrimonios se realizan por conveniencia y no por amor por lo que el poeta ve la relación entre los casados aburrida y carente de sentimientos nobles frente al amor apasionado e inalcanzable que se idealiza.

La poesía satírica ocupa también un lugar muy importante en el cancionero debido a la inestabilidad sociopolítica del siglo XV lo que hizo que surgieran poemas contra los partidarios de unos y otros. La sátira adquiere una violencia tremenda en textos como las Coplas ¡Ay Panadera! donde se burlan de los nobles que lucharon con los Infantes de Aragón contra don Álvaro de Luna y que fueron derrotados en Olmedo. Los ataques poéticos más violentos los podemos encontrar en los reinados de Juan II y Enrique IV, según se afianza el poder de los reyes la poesía política deja de satirizar.

La combinación de elementos cultos y populares lo podemos encontrar en la poesía religiosa que florece en la época de los Reyes Católicos cuyos representantes más importantes son Fray Íñigo de Mendoza, Fray Ambrosio de Montesino y Juan Padilla.

En el siglo XV se fija también mediante la escritura un género que vivía oralmente, desde no sabemos bien cuánto tiempo, el Romancero. Durante la Edad Media se utilizó el término “romance” para referirse a la lengua vulgar pero a partir del siglo XV se utilizó para designar a los poemas narrativos cantados con características propias. Hoy podemos definir el romance como poema no estrófico en versos octosílabos que riman en asonante los versos pares.

Desde los primeros estudios se ha denominado romancero viejo a los romances de origen medieval, compuestos antes de la primera mitad del siglo XVI. Sin embargo, sólo unos pocos textos fueron copiados en manuscritos medievales del siglo XV, de tal manera que la gran mayoría fueron impresos en el siglo XVI. Romancero nuevo comprende los romances compuestos después de la segunda mitad del siglo XVI por autores conocidos tomando como modelo los viejos.

La anonimia es el rasgo esencial del romancero viejo, pero esto no quiere decir que no fuese creado por un autor individual. Un concepto fundamental es el de tradicionalidad, cada recitación de un romance es una recreación del texto. Menéndez Pidal habla de un autor-legión puesto que cada recitador introduce añadidos en el texto por lo que resulta imposible construir el texto arquetipo. También nos deja claro el concepto de “estado latente”, hay que reconocer que en la vida de un romance puede cambiar oralmente sin que haya quedado registrado por escrito.

El origen del romance lo podríamos encontrar en el poema épico. En el proceso de recitación de estos poemas habría un episodio con el que el público gozara más y el juglar lo repetiría. Este fragmento quedaría en la memoria de los oyentes que posteriormente lo propagarían. En este siglo llega de Italia el influjo de un movimiento intelectual que busca la renovación del saber humano basado en la renovación de las letras latinas: el Humanismo. En el reino de Aragón fue donde se manifestó más tempranamente el humanismo por la expansión catalana y aragonesa por el mediterráneo. El mecenazgo de los monarcas de Aragón fue importante: el rey Juan I admiraba a Plutarco y Tito Livio, Alfonso el magnánimo ejerció también su mecenazgo en sus cortes de Nápoles. Sin embargo, en Castilla no existía un terreno abonado para el desarrollo de las nuevas ideas debido a tres motivos:

  1. El predominio en la universidad de los estudios jurídicos y un sistema de enseñanza desligado del que proponían los humanistas.
  2. La débil tradición clásica.
  3. La nobleza en Castilla estaba habitualmente alejada de las letras. Esto empieza a cambiar en el siglo XV a medida que se empiezan a alejar de sus actividades anteriores (la lucha contra el infiel)


Pero podemos destacar como humanistas castellanos a Pero López de Ayala, Enrique de Villena, Alonso de Cartagena, Alonso de Palencia o Antonio Nebrija al que se le debe la primera gramática de una lengua moderna en 1492.

Durante la segunda mitad del siglo XV se empieza a percibir en la nobleza castellana un interés por lo teatral. Un claro ejemplo de ello es el caso de Gómez Manrique que hace, entre otras piezas, un teatro que se escenifica en palacio. Se trata de un tipo de teatro que deja entrever ese gusto por el género dramático que se va a consagrar más tarde con las obras de Juan del Encina. Por otro lado, en Toledo podemos encontrar un marcado interés teatral muy vinculado al Corpus Chirsti, en cuya celebración siempre se ha incluido cierta teatralidad. En este contexto teatral nace una de las piezas más importantes de esta época el Auto de la pasión de Alonso Campos.

En esta segunda mitad del siglo XV surgen también un grupo de textos que tuvieron gran éxito, especialmente entre el público cortesano y femenino, denominado por Alan Deyermond como ficción sentimental. Podríamos señalar como características comunes a estos textos las siguientes: la mayoría son textos breves en los que importa más la psicología que la acción externa, de un tono lastimero en el tratamiento del amor (en relación con esto la evocación a la muerte ya que muchas obras terminan de forma trágica), análisis de los sentimientos, se adopta el amor cortés, autobiografismo, se suelen incluir cartas o poesías, es frecuente que la acción se desarrolle en lugares lejanos remotos. El libro más importante de esta ficción sentimental es Cárcel de amor de Diego de San Pedro.

Las tres grandes personalidades literarias del momento son el Marqués de Santillana con sus Serranillas, dezires narrativos, La comedieta de Ponça o el intento de asimilación del soneto italiano. Juan de Mena cuya obra más significativa es Laberinto de Fortuna. Y, por último, Jorge Manrique con la más famosa elegía escrita en castellano Coplas a la muerte de su padre.

El siglo XV se cierra en 1499 literariamente con una de las mejores y más famosas creaciones literarias escritas en castellano: La Celestina de Fernando de Rojas.

Desde el punto de vista histórico la producción literaria del siglo XV representa un excepcional testimonio de la decadencia del sistema socio-político y del feudalismo que anticipa los nuevos tiempos. Mientras que en el plano literario hemos visto como se sientas las bases poéticas que culminan en el siglo XVI con el Renacimiento con poetas como Garcilaso de la Vega o Fray Luís de León. Se hacen los primeros intentos de adaptación del endecasílabo italiano por parte de Santillana. Vemos también como el Romancero pervive hasta nuestros días por la universalidad de sus temas, por su esencialidad u obras como las Coplas de Manrique que ofrecen un mensaje vigente hoy sobre la trascendencia del vivir del nombre.